sábado, 21 de mayo de 2011

Las gaitas negras

Guión de cortometraje, Gijón, marzo de 2005



EXT. 1. BOSQUE ENCANTADO- DÍA

El color verde lo inunda todo en un bosque frondoso lleno de árboles. Debido a su espesura apenas logran pasar unos pocos rayos de luz. El viento y el cantar de un pájaro son los únicos sonidos que se pueden oír. Un camino de tierra cruza por medio del bosque, en él está PELAYO, del que sólo vemos la parte inferior. Sujeta dos botellas de sidra, una en cada mano, mientras se dirige al centro del camino. Su mano izquierda está vendada. Al llegar a un punto deja las botellas apiladas junto a otras tres que estaban en el suelo. Coge una piedra de gran tamaño y la lleva con esfuerzo hasta las botellas. Levanta la piedra y la tira contra las botellas haciéndolas pedazos. Vemos su cara, es un niño de unos nueve años, con cara de pillo, pelo rubio largo y una gorra roja. Con el pie echa tierra encima de los cristales camuflándolos. Sonríe y corre hacia un montículo cercano.

EXT. 2A. BOSQUE ENCANTADO- DÍA

Un todoterreno circula por el camino dejando una estela de polvo tras él. Desde los cristales rotos se ve acercarse el todoterreno hasta que está a unos centímetros.

EXT. 3. BOSQUE ENCANTADO- DÍA

PELAYO agazapado en lo alto del montículo, espera ansioso hasta que se oye el frenazo y las ruedas reventando. Tras esto corre por detrás del montículo.



EXT. 2B. BOSQUE ENCANTADO- DÍA

El todoterreno tiene las ruedas destrozadas. Del interior salen RAQUEL y EDUARDO, ambos de unos treinta años de edad.

EDUARDO
(Cerrando la puerta)
¡¿Pero que demonios?!

RAQUEL se agacha y coge uno de los cristales.

RAQUEL
Pues empezamos bien...

PELAYO (OFF)
¿Estáis bien?

Se giran viendo a PELAYO que se acerca a ellos, hasta llegar a RAQUEL.

PELAYO
(Cogiendo el cristal de su mano)
Alguien se lo ha estado pasando en grande.

RAQUEL
(Sonriendo)
¿Y tú de dónde sales?

PELAYO
Estaba paseando cuándo oí un ruido y vine a ver. Me llamo Pelayo. Vivo en una casona aquí cerca, con mis abuelos.

RAQUEL
Yo soy Raquel y él Eduardo.

EDUARDO le saluda con la mano.

EDUARDO
¿Crees que podríamos utilizar vuestro teléfono? Hace rato que los móviles no tienen cobertura.

PELAYO
¿Teléfono? ,
(Ríe)
creo que no encontrará nada de eso por aquí.

RAQUEL y EDUARDO se miran preocupados.

PELAYO
Nuestra casa está cerca y es bastante grande, podríais quedaros a pasar la noche.

EDUARDO
Eres muy amable, pero, ¿No crees que se molestaran tus abuelos si llegas con dos extraños?

PELAYO
¡Qué va!, estarán encantados. No hay mucha gente de paso por aquí.

EDUARDO mira a RAQUEL.

RAQUEL
No sé…

PELAYO
Pronto va a anochecer y por aquí no vive nadie en varios kilómetros.

EDUARDO
(Mirando a RAQUEL)
A mi no se me ocurre nada más.

RAQUEL
Pues aceptamos tu invitación. Eres muy amable Pelayo.

PELAYO hace un gesto con la mano quitándole importancia.

EDUARDO
(Yendo hacia el maletero)
Voy a coger las mochilas.

RAQUEL mira a PELAYO y éste le dedica una amplia sonrisa.

TRANSICIÓN A:

EXT. 4. BOSQUE ENCANTADO (CAMINO)- DÍA

EDUARDO, RAQUEL y PELAYO caminan por el sendero. PELAYO va delante guiándoles, mientras la pareja observa el paisaje. RAQUEL lleva una cámara de fotos al cuello.

EDUARDO
No es mal sitio para quedarte tirado.

RAQUEL
¿Estábamos muy lejos del pueblo?

EDUARDO
A unos veinte kilómetros.

RAQUEL
No quiero echar más leña al fuego. Pero te advertí que cogieras la carretera comarcal.


EDUARDO
Ya estabas tardando en echármelo en cara.

RAQUEL
(Se para)
No te estoy...

EDUARDO
Déjalo, no quiero discutir. Disfrutemos del paisaje y mañana ya pensaremos cómo conseguir un teléfono.

RAQUEL afirma con la cabeza, disgustada. EDUARDO sigue caminando dejándola atrás. RAQUEL ve una flor que le llama la atención.

RAQUEL
(Tocando la flor)
Disfrutemos del paisaje.

Coge la cámara y le saca una foto a la flor.

EXT. 5A. BOSQUE ENCANTADO (CAMINO)

EDUARDO camina junto a PELAYO.

PELAYO
¿Qué os trae por aquí? Sí puedo ser indiscreto.

EDUARDO
Soy periodista y Raquel es fotógrafa. Estamos haciendo un reportaje sobre leyendas asturianas.

PELAYO
(Sonríe)
Leyendas, ¿eh? Pues creo que has dado con el mejor sitio para vuestro reportaje.

EDUARDO le mira extrañado.

PELAYO
Éste bosque es uno de los sitios dónde se originaron las leyendas.

EDUARDO
No me digas. ¿Te sabes alguna?

PELAYO
(Ofendido)
Claro, me sé un montón, aunque mi favorita es la de “Las gaitas negras”.

EDUARDO
Nunca había oído hablar de esa leyenda.

PELAYO
Es una de las más antiguas. Cuentan que cuándo los romanos intentaron conquistar a los astures hubo una gran batalla...

EXT. 6 BOSQUE ENCANTADO (CAMINO)- DÍA

RAQUEL camina embriagada de la variedad de flores y plantas que brotan de todos lados. Se para al descubrir un arroyo a unos metros de allí. Hay una mujer con el pelo blanco y desgreñado lavando la ropa. La LAVANDERA, arrodillada en la orilla, seca una prenda con una pala de madera. RAQUEL se acerca un poco y le saca una foto, momento en el que la mujer se da la vuelta. Es una anciana de rostro arrugado y mirada penetrante. Observa a RAQUEL con furia y le hace la señal del mal de ojo. RAQUEL se sobresalta y sigue caminando. La LAVANDERA observa cómo se va.

EXT. 5B BOSQUE ENCANTADO (CAMINO)- DÍA

EDUARDO escucha atento la historia de PELAYO mientras caminan.


PELAYO
(Exaltado)
...Y entonces, cuándo los astures sabían que todo estaba perdido y que lo mejor era huir, aparecieron las “gaitas negras”. Eran siete, vestidos de negro cómo la noche. Miraron a sus paisanos, casi derrotados y comenzaron a tocar. Los astures llenos de rabia en su corazón se lanzaron a la carga con una ferocidad tal que los mismísimos centuriones se sobrecogieron.
(Pausa)
Pero los romanos les superaban en número y no tuvieron piedad, acabando con todos. Para dar ejemplo cortaron las cabezas de los gaiteros y las dejaron colgadas de un palo durante siete días, para que todo el pueblo lo pudiera ver. Desde entonces se dice que cuándo una persona logra ver a las “gaitas negras” es señal de que le espera una muerte terrible.

EDUARDO está muy sorprendido. Mira a RAQUEL que ya los ha alcanzado.

EDUARDO
¿Pero es un hecho real?

PELAYO
La mitología siempre se basa en algo real.

EDUARDO
Es una historia increíble. ¿Quién te la contó?

PELAYO
Mi abuelo. Sabe todas las historias que te puedas imaginar.

EDUARDO
Estoy deseando conocerle. ¿Crees que me contará alguna historia a mí?

PELAYO
(Niega con la cabeza)
Mi abuelo no habla mucho. Pero yo te puedo contar más historias.

EDUARDO mira a RAQUEL y le sonríe emocionado. Ella le devuelve la sonrisa con mucho esfuerzo.

PELAYO
¡Ya hemos llegado!

EXT. 7. BOSQUE (ENTRA A LA FINCA)- DÍA

EDUARDO y RAQUEL miran al frente sorprendidos. Frente a ellos, protegida por el bosque hay una finca muy grande. Decenas de manzanos brotan del cuidado césped. En el medio se alza una casona antigua de piedra y aspecto acogedor. A unos metros de la casa hay un hórreo. Es un lugar de ensueño.

RAQUEL
(Prepara la cámara)
Es impresionante.

RAQUEL saca una foto. PELAYO le coge de la mano llevándola a la finca.

PELAYO
¡Vamos!, os presentaré a los abuelos.

EXT. 8. LA ALDEA (CAMINO DE ENTRADA)- DÍA

PELAYO, RAQUEL y EDUARDO entran en la finca. Al acercarse ven a XUAN, un hombre robusto, de unos setenta años. Tiene una espesa barba blanca y boina. Está sentado al lado de la puerta, liándose un cigarro.

PELAYO
¡Abuelo!

XUAN levanta la vista. Al ver venir a su nieto y la pareja se pone el cigarro en la boca y se levanta para recibirlos.

PELAYO
Abuelo, estos son Eduardo y Raquel. Su coche se ha estropeado y les he dicho que podían pasar la noche aquí.

XUAN asiente con la cabeza y quitándose la boina les hace un gesto con el brazo invitándoles a pasar.

RAQUEL
(Pasando al interior)
¡Gracias!, es usted muy amable.

XUAN se vuelve a sentar y coge una cerilla para encender el cigarro.

INT. 9. LA ALDEA (COCINA)- DÍA

La estancia es amplia y acogedora, la cocina es de carbón y en ella hay dos ollas de gran tamaño, hirviendo. En el centro hay una mesa para cinco comensales ya preparada. Entran RAQUEL, EDUARDO y PELAYO.

PELAYO
(Gritando)
¡Abuela!, tenemos visita.

INT. 10. LA ALDEA (COCINA)- DÍA

Una puerta se abre, aparece COVADONGA, setenta años. Tiene un aspecto muy saludable y a pesar de la edad posee unos rasgos hermosos. Tiene el pelo rubio muy bien cuidado. A través de la puerta se ve que sale del establo. Al verlos la mujer señala a la mesa.

COVADONGA
(Con marcado acento asturiano)
Poneos cómodos, por favor. Estáis en vuestra casa.

EDUARDO y RAQUEL se miran sorprendidos por tanta amabilidad y se sientan.

EDUARDO
Gracias por su amabilidad, señora. Pelayo nos ha ofrecido quedarnos aquí a pasar la noche. El coche se nos estropeó y…

COVADONGA
Llamaime Covadonga. Podéis quedaros el tiempo que queráis, hay habitaciones de sobra.

PELAYO se acerca a su abuela y ésta le da un beso.

COVADONGA
(Revolviéndole el pelo)
Ahora mismin acabo estos potingues y os preparo algo de cenar.

EDUARDO mira las ollas.

EDUARDO
Huele de maravilla.

COVADONGA
(Levantando la tapa de una de ellas)
Son unos ungüentos.

Al levantar la tapa, de la olla emana humo de color verdusco.

TRANSICIÓN SIN CORTE A:

INT. 11. LA ALDEA (COCINA)- NOCHE

Una bocanada de humo se funde con el humo de la escena anterior. Es XUAN fumando en la mesa, mirando cómo RAQUEL y EDUARDO comen a dos carrillos jamón, chorizo y queso. PELAYO escancia un vaso de sidra que ofrece a RAQUEL. COVADONGA está preparando la comida.

COVADONGA
(Se gira)
¡Xuan, no fumes en la mesa!

XUAN pone mala cara y apaga el cigarro con los dedos. COVADONGA coge un huevo y lo parte echando el contenido en una taza. El color de la clara es negro, ante lo que COVADONGA se queda pálida. Mira a XUAN.

COVADONGA
Xuan, ven.

XUAN se levanta y se acerca a COVADONGA. Ésta le enseña la taza sin que EDUARDO y RAQUEL lo vean. XUAN mira la taza y luego a COVADONGA.

COVADONGA
(Susurrando)
La lavandera.

EDUARDO los mira.

EDUARDO
(Cogiendo un trozo de pan)
¿Ocurre algo?

COVADONGA
(Esconde sutilmente la taza)
Nada, fíu, nada. ¿Ta buenu el jamón?

RAQUEL
Buenísimo, es el mejor que he probado en mi vida.

PELAYO le da un vaso de sidra a EDUARDO y éste bebe despreocupado. XUAN mira con gravedad a COVADONGA y se sienta a la mesa. COVADONGA de espalda airea una sábana.

TRANSICIÓN SIN CORTE A:

INT. 12. LA ALDEA (HABITACIÓN DE INVITADOS)- NOCHE

Al abrir plano se ve a COVADONGA poniendo la sábana en una cama. Es una habitación pequeña, con dos camas. EDUARDO mira por la ventana, que da al bosque y RAQUEL saca un carrete de la cámara.

EDUARDO
(Se gira)
No se moleste, Covadonga.

COVADONGA
(Acabando)
No ye molestia ninguna. Bueno, ya está. Cuándo os levantéis os preparo un poco de pan con aceite y un vaso de leche recién ordeñao.

RAQUEL
Es usted una santa. Le estamos muy agradecidos.

COVADONGA
No hay de qué fía. Que descanséis.

COVADONGA sale de la habitación.

INT. 13. LA ALDEA (HABITACIÓN DE INVITADOS)- NOCHE

EDUARDO se tira en la cama. RAQUEL sigue pululando con la cámara.

EDUARDO
Vaya día. Al final hemos acabado en el mejor sitio para hacer el reportaje.

RAQUEL
(Limpiando la cámara)
Sí quieres verlo así.



EDUARDO
Y ese Xuan, el tío no ha dicho ni una sola palabra desde que hemos llegado...

RAQUEL
(Mirándolo con desgana)
Siempre tienes que sacarle pegas a todo el mundo, ¿verdad?
EDUARDO
Parece que no puedes estar ni cinco minutos sin discutir. Creí que habíamos decidido tomarnos este viaje cómo una tregua.

RAQUEL deja la cámara y se sienta en su cama, mirando a la ventana.

RAQUEL
Empiezo a pensar, que quizá estemos tratando de arreglar algo que no tiene arreglo.

EDUARDO mira al suelo disgustado. Se levanta y se sienta al lado de RAQUEL. La abraza. Ésta lo mira con los ojos vidriosos.

EDUARDO
Todo tiene solución. Sé que lo vamos a superar. Confía en mí.

RAQUEL
Es que ese es el problema.
(Se levanta)
No sé si podré volver a confiar en ti.

RAQUEL se acerca a la ventana dándole la espalda. EDUARDO se queda en el sitio, sin mirarla. RAQUEL observa el bosque.

FUNDIDO A:

INT. 14. LA ALDEA (SALÓN)- NOCHE

XUAN mira por la ventana fumando un cigarro. El cielo está despejado y hay muchas estrellas. Es un salón pequeño, con una chimenea encendida y a su lado hay una mecedora mirando hacia la ventana. XUAN coge la taza con la clara de huevo negra de una mesita y se sienta en la mecedora. Al mirar el interior su cara se contrae y su aspecto bonachón torna en furia. Se ve un relámpago por la ventana. XUAN levanta la taza y la tira contra el fuego. En el momento en que la lanza suena un trueno.
El líquido negro cambia el color del fuego.
XUAN, con la cara descompuesta emite un gruñido de furia, tras el cual, viéndolo desde la ventana, empieza a llover a chuzos.
XUAN suspira y le echa una calada al cigarro. Su cara empieza a relajarse y a la vez la lluvia empieza a parar. XUAN se levanta y se dirige a la ventana, más relajado. Ya no llueve. XUAN mira al bosque y niega con la cabeza.

INT. 15. LA ALDEA (HABITACIÓN DE INVITADOS)- NOCHE

EDUARDO duerme. En la otra cama RAQUEL acostada de lado, mira por la ventana. Un ruido molesto y constante resuena desde la pared. Se incorpora y ve que EDUARDO sigue dormido a pesar del ruido. Se vuelve a echar. El ruido se hace más incesante y molesto. RAQUEL se tapa los oídos con la almohada, agobiada.
Travelling lateral hacia la pared, traspasándola.

FUNDIDO A NEGRO (CÓMO SI FUERA LA PARED)

INT. 16. LA ALDEA (HABITACIÓN DE PELAYO)

Siguiendo con el movimiento lateral se llega al otro lado de la pared, dónde PELAYO golpea con un cayao a la altura de la cama de RAQUEL. Sube y baja el ritmo sin parar de reír. Al ver la mano izquierda del niño con la que coge el cayao, se ve que ya no tiene el vendaje. En el centro de su mano tiene un agujero de gran tamaño.

INT. 15B. LA ALDEA (HABITACIÓN DE INVITADOS)- NOCHE

RAQUEL no aguanta más el ruido y se levanta. Echa un vistazo por la ventana y empieza a vestirse, poniéndose la ropa encima del pijama. EDUARDO sigue dormido. RAQUEL camina sin hacer ruido hasta la puerta. Observa con ternura como duerme EDUARDO. Coge un candil y sale. En el momento en que cierra la puerta, el ruido desaparece y se escucha una risa.

INT. 17. LA ALDEA (SALÓN)- NOCHE

RAQUEL pasa en dirección a la puerta sujetando el candil. Ve a XUAN dormido en la mecedora con el cigarro pegado a la comisura del labio inferior. La chimenea sigue encendida. RAQUEL abre la puerta intentando no hacer ruido y sale.

INT. 18. LA ALDEA (COCINA)- NOCHE

RAQUEL pasa por la cocina y al llegar a la puerta ve una manta colgada. Se la pone por los hombros y apaga el candil.

CORTE A NEGRO Y FUNDIDO A:

EXT. 19. LA ALDEA- NOCHE

Luna llena. Ésta produce brillos en la vegetación debido a la lluvia caída. RAQUEL se abriga con la manta y empieza a caminar. Apenas hay ruido, pero un murmullo empieza a brotar a medida que RAQUEL se aleja de la casa. Cuando avanza unos metros RAQUEL lo oye y se para. Es el sonido de un bebé llorando. RAQUEL, nerviosa, mira hacia la casa, pero decide ir a investigar. Sale de la finca.

EXT. 20. BOSQUE ENCANTADO (CAMINO)- NOCHE

RAQUEL camina hacia el sonido de bebé, dubitativa. Está bastante oscuro, pero la luz de la luna permite ver lo suficiente para poder caminar. RAQUEL se desvía del camino entrando en el bosque.

EXT. 21. BOSQUE ENCANTADO (ARBOLADA)- NOCHE

RAQUEL penetra en el bosque. A los pocos metros está el río, reflejando la luz de la luna. En la orilla parece haber alguien, el sonido del bebé es ahora muy fuerte. RAQUEL se acerca.

EXT. 22. BOSQUE ENCANTADO (ORILLA DEL RÍO)- NOCHE

Una CHICA (la XANA) en la orilla lleva un BEBÉ en brazos, que llora. Tiene unos diecisiete años, es rubia, con el pelo largo y liso y muy bella; tiene los ojos verdes y rasgos muy delicados. Va vestida con una túnica plateada. Mece al niño intentando tranquilizarlo. Llega por detrás RAQUEL. La XANA se da la vuelta y observa fijamente a RAQUEL, que se queda prendada de ella.

XANA (OFF)
Te estaba esperando.

RAQUEL se asombra porque ha oído hablar a la chica, pero ésta no ha movido los labios. Mira al BEBÉ, que ya no llora.

RAQUEL
¿Es tú hijo?


XANA (OFF)
Será tuyo, si tú quieres.

RAQUEL no entiende que está pasando y mira hacia atrás intentando vislumbrar la casa. Mira otra vez a la chica, pero no puede articular palabra. La XANA coge con las dos manos al BEBÉ y se lo ofrece a RAQUEL.

XANA (OFF)
Cuida de mi bebé, por favor.

RAQUEL
No puedo.

La XANA le sonríe. RAQUEL parece hipnotizada por los ojos verdes de la joven.

XANA (OFF)
Siempre has deseado tener un bebé. Ahora yo te ofrezco uno.

RAQUEL no puede hablar. Sólo puede mirar al bebé. Camina hacia él y le acaricia la cara. Mira a la XANA.

XANA (OFF)
Imagínate lo felices que podrías ser, (pausa), lo feliz que harías a Eduardo.

Al escuchar el nombre de Eduardo RAQUEL sale del ensoñamiento y retrocede.

RAQUEL
No, no puedo hacerlo.

La dulzura de la XANA se evapora a la vez que su sonrisa.

XANA (OFF)
(Furiosa)
¿Rechazas la buena nueva que te ofrezco?

La XANA vuelve a coger el bebé en brazo y lo mece. Lo mira con cariño. La XANA echa la cabeza hacia atrás y grita. RAQUEL siente pánico. Al volver a bajar la mirada sus ojos están completamente blancos. Su cara ha perdido los rasgos delicados y su cabello está alborotado. RAQUEL se queda paralizada. La voz de la XANA empieza a retumbar en su cabeza.

XANA (OFF)
(Con eco)
Te ha engañado… te ha engañado.

RAQUEL
(Con las manos en la cabeza)
¡Sal de mi cabeza, por favor!

XANA (OFF)
Va a volver a hacerte daño… sabes que lo hará. Sabes que lo volverá a hacer.

RAQUEL
(Llorando)
Por favor…

EXT. 23. BOSQUE ENCANTADO (ORILLA DEL RÍO)- NOCHE

Una neblina densa empieza a aparecer. Se hace el silencio roto por el sonido de chapoteo en el agua que desaparece al instante. La XANA y el BEBÉ han desaparecido. RAQUEL inmóvil mira al suelo. Al levantar la cabeza sus ojos están en blanco.

XANA (OFF)
No puedes dejar que vuelva a hacerte daño. Tienes que hacer que acabe.

RAQUEL se gira y camina hacia la casa envuelta en la neblina.

INT. 17B. LA ALDEA (SALÓN)- NOCHE

RAQUEL pasa por el salón cómo un fantasma, a oscuras. La chimenea está apagada, saliendo de ella un poco de humo y la mecedora dónde antes estaba dormido XUAN está vacía.

INT. 24. LA ALDEA (HABITACIÓN DE INVITADOS)- NOCHE

EDUARDO sigue durmiendo. Entra RAQUEL y se dirige hacia él.

RAQUEL
(Moviéndole el brazo)
Eduardo. Despierta.

EDUARDO abre los ojos, soñoliento.

EDUARDO
(Desorientado)
¿Qué ocurre?

RAQUEL
Ven conmigo.

EDUARDO se incorpora.

EDUARDO
(Mira su reloj)
¿Irnos?, ¿A dónde?

RAQUEL
Al bosque.

EDUARDO
Cariño, ¿Estás bien?

La oscuridad que hay en la habitación sólo permite ver las siluetas. EDUARDO trata de acariciarle la cara, pero RAQUEL se levanta y coge un batín que está a los pies de la cama.
Se lo ofrece a EDUARDO.

RAQUEL
¿No querías vivir las leyendas de este lugar? Pues no querrás perderte esto.

EDUARDO la mira pensativo y tras dudarlo, se levanta. Se pone el batín encima del pijama. RAQUEL abre la puerta y sale de la habitación. EDUARDO coge el otro candil que hay un la habitación.

RAQUEL (OFF)
(Susurrando)
¡Vamos!

EDUARDO se abrocha el batín y sale de la habitación.

EXT. 25. LA ALDEA (FINCA)- NOCHE

RAQUEL camina a paso ligero hacia la salida de la finca. Deja caer la manta que llevaba puesta al suelo. EDUARDO va unos metros más atrás, observa la manta y sigue tras RAQUEL.

EDUARDO
¡Espérame!

RAQUEL no mira atrás y sigue su camino.

EXT. 26A. BOSQUE ENCANTADO (ORILLA DEL RÍO)- NOCHE

RAQUEL se para en el lugar que estuvo con la xana. La niebla en ese lugar se mantiene muy espesa. RAQUEL se agacha y coge una piedra afilada. Llega al sitio EDUARDO quedándose a unos metros de RAQUEL que está de espaldas.

EDUARDO
¿Qué es eso tan importante que no puede esperar a mañana?

RAQUEL no se vuelve.

XANA (OFF)
¡Acaba con él! No puedes dejar que te haga daño. Mátalo. ¡Mátalo!

EXT. 26B. BOSQUE ENCANTADO (ORILLA DEL RÍO)- NOCHE

EDUARDO hace el amago de ir hacia RAQUEL, pero en ese momento suena una gaita. EDUARDO, perplejo, mira hacia un montículo cercano de dónde viene el sonido. Varias gaitas se suman haciendo el sonido más intenso. De entre la neblina salen siete sombras. Son las GAITAS NEGRAS.

EDUARDO
Es imposible…

Los GAITEROS se paran en lo alto del montículo. EDUARDO fascinado no se da cuenta de que RAQUEL se ha girado hacia él.

XANA (OFF)
¡Mátalo, acaba con él!

EDUARDO se gira hacia RAQUEL y se queda pálido. Apenas reconoce el rostro desencajado y con los ojos en blanco que tiene a unos centímetros. RAQUEL levanta la piedra. Las pupilas de EDUARDO se dilatan. La mano baja con furia. La música de las gaitas alcanza el frenesí. EDUARDO yace tirado en el suelo, semi-inconsciente, con la cabeza cubierta de sangre. RAQUEL coge una piedra aun más grande y la levanta con las dos manos sobre la cabeza de EDUARDO. EDUARDO mira suplicante. La música de las gaitas se para. Los gaiteros dan media vuelta y se van, mientras tanto se oye un ruido seco. Los gaiteros ya no están y la neblina está desapareciendo.

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