miércoles, 29 de enero de 2014

"En las entrañas", extraído del libro "Cosas imposibles con un amor posible"


Es un orgullo participar con el relato "En las entrañas" en el libro "Cosas imposibles con un amor posible", editado y publicado por la Escuela de Creación Literaria Canaria.



                                                          "En las entrañas"

      Las flores antaño verdes yacen muertas. Quizá porque la persiana está bajada 
constantemente o puede que, al igual que yo, carecieran de ganas de vivir. 
Soy un ermitaño urbano, huraño, pestilente y vacío; Me consumo como los cigarrillos 
que fumo sin parar, un cadáver postrado en un sofá con la mirada ausente, 
alimentándome de melancolía y bebiendo soledad. Soledad creada y deseada, porque 
sé que mi mundo es dolor, como una plaga destruye todo a su paso, todo y a todos, 
aquellos que intentaron amarme, aquellos que me odiarán. 

Durante un breve momento vuelvo a ser yo, la mezcla de medicamentos y alcohol 
palian la consciencia y la conciencia, alejan el dolor
que me oprime los músculos y atenazan la cordura, pero su efecto cada vez dura 
menos. Son estos períodos de clarividencia extenuada los que realmente me 
molestan. Por un instante pienso que debería llorar, me gustaría llorar, pero 
carezco de ese privilegio.

Solo lloran los vivos. Y yo estoy muerto. 

Se me cierran los ojos, dos párpados hinchados, dos eclipses lunares que se 
quedarán eternamente en el cenit .

      Empiezo a soñar, hace tiempo que no sueño. En él te oigo abrir la puerta con las llaves que te dejé, puedo notar tu ansiedad, tu miedo a encontrarte con algo que no quieres ver. Me ves postrado, frágil, vulnerable y en ese momento tomas una decisión. Te acercas a mí, me arropas, me besas. Sales sin hacer ruido, llevándote las flores muertas. Pasan días, semanas y sigues la misma rutina cada día; subes la persiana, aireas la casa, riegas las margaritas que me compraste e intentas despertarme con un beso.

      No es un sueño, quisiera que lo fuera, que la historia acabará así; la eternidad dormido, sintiéndote cerca. Pero la realidad es más cruel, la vida es más cruel. Creo que lo sabías, sabías que el precio por salvarme sería perderme y aún así lo hiciste. Me fui para redimirme, dejándote atrás. Con un océano de por medio y en el momento que más me necesitabas la ausencia dio paso al olvido. El vaso se quedó vacío por el agujero de mi traición y me doy cuenta de que tenías razón, 
mi peor enemigo soy yo mismo.


     
      Ahora puedo llorar, estoy vivo, gracias a ti. Cogeré el vaso vacío, pondré 

tus margaritas y lo llenaré de lágrimas, de ausencia y esperanza. 



2 comentarios:

Hera dijo...

Enhorabuena B.A.L :)

BAL Pablo Balsera dijo...

¡Muchas gracias, Hera!